La Casa de los Niños es, como su nombre indica, un espacio pensado específicamente para éstos, y acoge a niños y niñas de edades comprendidas entre los tres y los seis años en una misma aula.
Los niños toman un papel activo en el mantenimiento de su entorno, que se divide en cinco áreas principales: vida práctica, sensorial, lenguaje, matemáticas y cultura (incluye ciencias, historia, cultura, música, arte). Todo ello enriquecido con actividades de huerto y de cuidado de animales en el interior y exterior del aula.
Las aulas de Casa de los Niños están llenas de una gran variedad de materiales Montessori los cuales se presentan con un objetivo de aprendizaje. Este entorno cuidadosamente preparado, fomenta el desarrollo del niño hacia la independencia, la concentración, el pensamiento secuencial, equilibrio, autoestima, felicidad… Parte del trabajo en el aula sucede al moverse, tocar y explorar. Fomentamos el desarrollo sensorial, introducimos las matemáticas y los conceptos de lenguaje, y proporcionamos el entorno adecuado para que desarrollen habilidades prácticas que necesitan en la vida cotidiana.
Estos ejercicios ayudan al niño a desarrollar la motricidad fina (para la escritura) y la coordinación. Las actividades de vida práctica son las primeras que se introducen al niño a su llegada a la Casa de los Niños. Son actividades muy atractivas y que les resultan a menudo familiares- como abrir y cerrar cajas, botes, candados; verter de un recipiente a otro; lavar la mesa, trapos; …Todos los materiales están adaptados al tamaño y fuerza de los niños, son naturales (de cristal, porcelana, madera…)- no de juguete- y son bellos. Estos ejercicios ayudan al niño a adquirir mayor autonomía en su entorno, lo cual le dará una mayor auto-confianza y así podrá desarrollar una sólida autoestima.
En el área de sensorial tenemos materiales que María Montessori diseñó específicamente para todos nuestros sentidos. El niño trabaja la discriminación de uno u otro sentido y explora sensaciones de color, peso, longitud, textura, sabor, olor, sonido y otras dimensiones. En algunos materiales también existe la intención indirecta de preparación a fórmulas matemáticas- como el cubo del binomio, de trinomio y la tabla de Pitágoras. A la vez que va afinando cada vez más su apreciación de los detalles y su percepción sensorial, también sigue desarrollando su concentración.
Las actividades de lenguaje responden a una necesidad básica de los niños a esta edad. Las canciones, poemas, rimas, cuentos e historias están muy presentes en el día a día de un entorno Montessori. Una característica del método Montessori es que, en la Casa de los Niños, el niño aprende a escribir antes que a leer. Los niños llevan un largo tiempo analizando los sonidos de las letras que van reconociendo fonéticamente.
Cuando el niño está listo, tiene todas las herramientas necesarias para empezar a formar palabras y frases. La escritura está directamente relacionada con algo que se quiere comunicar. La lectura- entendida como la curiosidad por saber lo que otros piensan… llegará más tarde. Se alcanzará cuando uno ya haya podido expresar lo que tiene en su interior.
Mucho antes de que el adulto introduzca al niño a las actividades él ya ha vivido muchas sensaciones físicas de tamaño y cantidad (material sensorial) que se van impregnando en su memoria corporal. Cuando el niño esté preparado e interesado, se le introduce a la suma, la resta, la multiplicación y la división. Siempre con material concreto que permite al niño verlo y tocarlo, sin pasar prematuramente a la abstracción. Poco a poco, tras mucho trabajar con los materiales Montessori, el niño se va abriendo camino al cálculo mental de operaciones.
El propósito de este material es agudizar los poderes de observación en los niños y extender el mundo que los rodea.
Sin dejar de atender la directriz del MEN establecida en la Ley 115 de 1994 y específicamente en el Decreto 2247 del año 1997, a la Circular Departamental 0275 del mes de diciembre del año 2001 y de nuestro modelo pedagógico, el Colegio Nuestra Señora de la Providencia, continúa fortaleciendo las dimensiones del ser humano así: